Dicho esto, he aquí tu motivación: un papel higiénico que brilla en la oscuridad. Y con esto tenemos solucionado dos incovenientes de golpe. El primero que su luz hará que nos nos perdamos y ya no tengamos que encender la luz y el segundo que, aunque sea solamente por ver el papel, nos levantaremos de buena gana. Una chorrada más, no te lo niego, pero al menos a esto le sacarás utilidad. Por lo menos una vez en la vida.






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